Joseph Merrick nació en 1826 con una extraña condición que lo hizo quedar solo y abandonado. Como su familia le dio la espalda, terminó convirtiéndose en un espectáculo para un circo de fenómenos, siendo conocido ahí como “El hombre elefante”. Fue así como el médico cirujano Sir Frederick Treves lo vio, invitándolo a ser examinado. Luego de una serie de infortunios, se le permitió a Merrick vivir para siempre en el Hospital de Londres. El 11 de abril de 1890, Joseph pasó a mejor vida por asfixia, pero la autopsia que le realizó Treves concluyó que la verdadera causa fue una dislocación del cuello. La conclusión fue la siguiente: Merrick solo podía dormir sentado, así que es probable que haya intentado hacerlo acostado como la mayoría de la gente. El problema es que el peso de su cabeza produjo un daño severo en su cuello. La causa de las deformidades de Stephen se desconocen, pero se cree que padecía Síndrome de Prometeo. En 2003, se intentó realizar una serie de estudios de ADN a sus restos, pero estos habían sido tan manipulados que los resultados no fueron concluyentes.