En medio del despliegue militar ordenado por la administración de Donald Trump en el Caribe, Nicolás Maduro volvió a recurrir a su discurso de confrontación, exhortando a países aliados y movimientos sociales a “defender a Venezuela” frente a lo que califica como “amenazas” de Estados Unidos.
Durante la XIII Cumbre Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno del ALBA-TCP, realizada de manera virtual, el mandatario venezolano insistió en que América Latina y el Caribe son territorios en disputa entre los pueblos y el “imperio estadounidense”. A su juicio, la “unión de los pueblos rebeldes” es la clave para garantizar soberanía y paz.
Maduro aprovechó la tribuna para arremeter contra Washington, asegurando que EE.UU. “lanza amenazas por aquí y por allá, como si fueran dueños del mundo y de nuestra América, a la que ven como patio trasero”. Al mismo tiempo, calificó al ALBA como un espacio de “paz, independencia y dignidad” frente a lo que describe como proyectos “oscurantistas” de Occidente.
Críticas y contradicciones
El discurso de Maduro, sin embargo, contrasta con la realidad venezolana. Mientras el líder chavista se autoproclama defensor de la paz y la democracia, su régimen es señalado por organismos internacionales por violaciones sistemáticas a los derechos humanos, represión de la disidencia y una crisis humanitaria que ha obligado a más de siete millones de venezolanos a migrar en busca de un futuro.
En medio del despliegue militar ordenado por Donald Trump, Nicolás Maduro pidió apoyo internacional al ALBA contra “las amenazas de Washington”, aunque sigue sin responder a las denuncias por narcotráfico.
Fuente el telégrafo