El 21 de diciembre de 1970, Elvis Presley, con un traje púrpura y un cinturón dorado, llegó sin cita a la Casa Blanca con una carta solicitando ser nombrado agente federal de narcóticos por Nixon.
¿Por qué? Elvis creía firmemente que podía ayudar a “luchar contra la cultura de drogas” influyendo a los jóvenes desde dentro. Estudió el fenómeno contracultural, según él, estaba del lado de América y quería un distintivo oficial para demostrarlo.
En la reunión, Nixon le entregó una insignia honoraria; Elvis salió con un orgullo inmenso y un regalo propio: una pistola Colt .45 para el Presidente.
Una ironía imposible: alguien con múltiples excesos en ese momento, solicitando autoridad para ayudar a impedir esos excesos. Bueno, quizá trataba de ayudarse ayudando.
🎤 Hasta la siguiente historia.