ÚLTIMA HORA

El único hijo de Cantinflas

Crecí bajo el apellido más pesado del cine mexicano… pero nunca me pesó mi padre, me pesaron sus sombras.

Fui el único hijo de Cantinflas, el gran Mario Moreno. Me decía que yo era su espina dorsal, su razón de vivir. Me llevaba a todos lados, me abrazaba con ternura, me enseñó a leer, a pensar, a viajar. Yo no heredé su talento para la actuación, pero sí su amor por la cultura… y su d0l0r también.

Mi nacimiento fue un misterio para muchos. Algunos dijeron que él me ad*ptó, otros que pagó por mí. Que si mi madre era Marion Roberts, que si fui un arreglo, una historia escondida. Yo solo sé lo que él me contó: que fui esperado, que fui amado, que fui suyo.

Pero tras su patida en 1993, la pes@d!lla comenzó. Pel3@s, documentos, firmas cuestionadas, abogados y un primo que decía tener derechos sobre su obra. Durante más de 20 años luché en tribvn@les por lo que él me dejó. Perdí. Perdí los derechos de sus películas. Perdí parte de la fortuna. Y sí, perdí el rumbo.

Muchos me jvzg@ron. Hablaron de adic***nes, de malas decisiones, de una herencia malgastada. Pero pocos saben lo que significa vivir a la sombra de un ídolo. Pocos entienden lo que es cargar con un nombre que ya no te pertenece ni a ti.

Me fui apagando. En silencio. En soledad. Partí un 15 de mayo de 2017, dejando lo poco que quedaba a mi tercera esposa.

Hoy solo espero que mi historia no se olvide, no por lástima, sino como lección. Porque no basta con nacer con un apellido famoso. Lo que importa es cómo vivimos… y lo que dejamos atrás.💔😪

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Laura Franco

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